Para variar, las listas

Hay quien las ningunea como meros ejercicios de vanidad provenientes de una manga de predicadores en el desierto. El caso es que los críticos de cine tienen su minuto estelar a fines de cada año, cuando alguien o más de alguien les pide listas con cinco, siete o 10 películas que consideran (consideramos) las mejores de la temporada, ojalá en orden de preferencia para hacer más llevadero el tabulado. Y no es que los lectores vayan a hacerles más caso del que les hicieron durante el año, que normalmente no fue mucho. Pero ahí están, dispuestos a confeccionar un conjunto de títulos desde el gusto, la mirada, el juicio. Y, ciertamente, desde la construcción de la propia identidad: como todo set de favoritos, este define a quien lo elabora.

De lo que ya se sabe a nivel local, y manteniendo una tendencia eterna sólo interrumpida en casos como el de Titanic, los top de la crítica poco y nada tienen que ver con los de la admisión de la cartelera nacional, que tanto se aproximan a las de EEUU y del resto del mundo. Si en esta última mandaron Harry Potter 7RíoCars 2Piratas del Caribe 4EnredadosKung Fu Panda 2 y Los pitufos, las siete que resultaron de la encuesta entre los comentaristas de La Tercera fueron Temple de aceroLazos de sangrePivellina, El mocito, Misterios de Lisboa, Nostalgia de la luz y(R)evolución. Como para jugar a las siete diferencias.

Diversa, esta lista puede o no calzar con la que tradicionalmente publica mabuse.cl. Pero desde ya la inclusión de un western, dos documentales chilenos y la última cinta de Raúl Ruiz le otorgan su propia personalidad, al tiempo que pueden hacerla útil para futuras encuestas, para orientar a espectadores inquietos y, quién sabe, para desarrollar gustos cinematográficos.

La trastienda de las listas locales deja ver, además, la dispersión de los intereses individuales en beneficio del promedio (Rango, Piraña 3D, Perro muerto, Damas en guerra y El cisne negro no llegaron a lo alto de la lista, pero tuvieron quien las apañara). También, y era que no, el interés de los propios críticos en expresarse respecto de lo que no ha llegado a las salas chilenas, pero que constituyó la abrumadora mayoría del material que el espectador advertido pudo llegar a ver si se lo proponía.

En este punto, el crítico local se hermana con los de otras latitudes para repartir bendiciones. Por ejemplo, con Cahiers du Cinéma, que ubicó entre lo mejor de 2011 a Habemus Papam, de Nanni Moretti; a El extraño caso de Angélica, de Manoel de Oliveira, y a la marcianísima El árbol de la vida, de Terrence Malick (ganadora de Cannes que llega el 2 de febrero a Chile). O bien con el contracanónico Jonathan Rosenbaum, quien puso a la cabeza de su lista una cinta de 1991 (Un bello día de verano, del fallecido taiwanés Edgard Yang), seguida por la coreana Poesía, de Chang-dong Lee, y por la italiana Cuatro estaciones, de Michelangelo Frammartino.

Complementario de lo anterior sería comulgar con Metacritic, que promedió las puntuaciones de un amplio pool de reseñadores para coronar al documental We were here, seguido por la notable cinta iraní Una separación, de Asghar Farhadi, y por My Perestroika, otra de no ficción. También atender a la Sociedad Nacional de Críticos de Cine de Estados Unidos, que ungió a la apocalíptica Melancolía, de Lars von Trier.  O, por último, tener en cuenta lo decidido por los 250 electores de los Critics’ Choice Awards, que le dieron un espaldarazo a la cinta muda El artista, del francés Michel Hazanavicius, en su carrera al Oscar.

Así las cosas, el oficio crítico se emparenta más que nunca con el de DJ. Se puede o no concordar en una selección de lo mejor del año o de la década, localmente o a nivel planetario. Pero, entre lista y lista, asoma mucho material cuya existencia usted desconocía. Y que, con suerte, puede volarnos la cabeza o rompernos el corazón.