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Los unos y los ceros
 
 
Publicado el 11 de marzo de 2012 / Descargar PDF
 
 

 
     
 

Nostalgias aparte, las copias de El padrino que llegaron a Santiago en 1974 no deben haber sido muy gloriosas, por mucho que la publicidad destacara la tecnología Technicolor involucrada. Tras largo rato circulando, han de haber presentado las magulladuras del caso, para no hablar de las condiciones locales de proyección. La gran ocasión de apreciar el esplendor de la fotografía de Gordon Willis para el filme de Coppola pudo darse en 1997, cuando un set de copias nuevas rotaron internacionalmente celebrando sus 25 años. Pero Chile no fue parte del reestreno.

El caso es que la familia Corleone acaba de volver a la cartelera y con cierto esplendor, faltaba más. Aunque no ya como película, para usar rigurosamente el término. No ya en celuloide ni en mylar, variedad del poliéster con la cual se han estado haciendo las copias de 35 mm en los últimos 15 años. Lo ha hecho como archivo digital, una larguísima sucesión de unos y ceros comprimidos y codificados en un disco duro, tal como varios estrenos de última hora. Bienvenidos a la proyección digital, que para mantener el rigor no es lo mismo que andar poniendo en pantalla grande pinches copias de DVD o Blu-ray.

Nada nuevo hay en constatar cuánto terreno han ganado las tecnologías digitales en el rodaje, la posproducción y exhibición fílmicos. Y es normal que quienes más lo noten sean quienes forman parte del mundillo del audiovisual, aun si los cambios operados afectan directamente la experiencia del más desinformado de los espectadores. El cine sigue siendo el cine, pero habrá que jugar a las siete diferencias. Por de pronto, en la edición 2011 del Festival de Cannes las proyecciones en 35 mm fueron las menos. Este año no habrá.

Ni el sonido ni el color se asentaron de golpe y porrazo como estándares de la industria. Y en ambos casos los grandes estudios de Hollywood convergieron y respaldaron financieramente estas opciones, siendo seguidos mayoritariamente por el resto. Es también el caso de las nuevas normas de proyección. Si bien se usan variadas soluciones alternativas en distintas partes del globo, la mayor parte de las producciones comerciales en EE.UU. y Europa proceden en conformidad con las Digital Cinema Initiatives (DCI), joint venture formado  Metro-Goldwyn-Mayer, Paramount, Sony Pictures, Fox, Universal, Disney y Warner, todos los cuales definieron en 2005 las especificaciones para un sistema de cine digital.

Uno de los fines de la señalada estandarización es mejorar la calidad de imagen y sonido, produciendo ocasionalmente reacciones epifánicas hasta en los más pintados, como pasó días atrás en Nueva York, cuando los asistentes al Film Forum vieron y escucharon mejor la copia digital de Doctor Insólito que la de 35 mm. Para lo anterior, este esquema se vale del DCP (Digital Cinema Package), formato patentado de archivos comprimidos o encriptados que alimentan los proyectores de las salas a través de discos duros o de la banda ancha. Sus resoluciones, asociadas al proyector disponible, pueden ser 2K (2.048 x 1.080 pixeles) y 4K (4.096 x 2.160 pixeles), y sólo puede echarse andar con una clave,enviada por correo o hasta informada por teléfono.

Instalarlo todo para que esté andando en breve plazo es tan caro como acuciante y por ello los estudios generaron un procedimiento para alivianar el peso a los exhibidores en la conversión de las salas en EE.UU. Así y todo, se estima que unas ocho mil de las 40 mil salas existentes dejarán de operar. Y no pocos, como el historiador del cine David Bordwell, temen por una marginalización de buena parte del cine existente, así como del que ya está archivado.

Localmente, algunas consecuencias ya se hacen sentir. En principio, las salas de arte tienen una plataforma interesante, pero no manga ancha. Y si fue usted al multiplex a ver La chica del dragón tatuado, equívocamente presentada en "2D" -como si el grueso de las cintas en 35 mm no lo fueran también- pudo haber advertido que la entrada era más cara o que no corrían ciertos descuentos. Esto está comenzando. Habrá que ver cómo sigue.

 
     
 
 
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