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Los criterios de Criterion
 
 
Publicado el 15 de mayo de 2011 / Descargar PDF
 
 

 
     
 
Cosas que por años ignoré de Blow out (Estallido mortal), pese a haberla visto tantas veces en VHS: que los fuegos artificiales que marcan el momento en que John Travolta se encuentra por primera y última vez con John Lithgow, por ejemplo, tienen una función y una presencia que exceden el puro fondo. Estallan ante los ojos y hacen todo más trágico y más triste. Es uno de los varios descubrimientos que pueden hacerse a partir del reciente rescate digital de la más notable de las películas de Brian de Palma.

Es cierto que la cinta de 1981 llevaba años publicada en DVD... pero todavía no pasaba por las manos de Criterion. O sea, no había tenido transfer digital supervisado y aprobado por el propio director, aparte de una entrevista de una hora conducida por su colega Noah Baumbach (entre varias conversaciones), un librillo con la crítica de Pauline Kael, publicada originalmente en The New Yorker, y hasta un oscurísimo De Palma de 1968: Murder à la mod (sic).

Para cuando llegaron a llamarla “el Rolls-Royce del DVD” –una amiga lo llama el “Deutsche Grammophon del Blu-ray”-, la colección Criterion ya no era una marca, como se dice. Era un estado mental. Con más de 600 títulos publicados en distintas colecciones y sets, el alcance planetario de The Criterion Collection se multiplica exponencialmente al pensar en las descargas vía torrent que han pasado a integrar millones de discos duros domésticos. Porque el suyo es, por de pronto, un modo inhabitual de hacer negocios con productos excelsos de la cultura universal; también es la fusión de la divulgación patrimonial y la impronta didáctica y, cómo no, la idea de reproducir y crear cánones, aunque no siempre lo parezca. Por eso, para cuando tanto fabricante de devedés había entrado en crisis, estos tipos supieron hacerla bajando precios, lanzando packs de ensueño con tarifa de supermercado y subiéndose a la red para sacar su tajada también allí. Por esa y otras razones, el rótulo Criterion en una portada garantiza hoy bastante más que la copia más notable -o decenteque el dinero pueda pagar, o que un símbolo de erudita sofisticación y de hedonismo rayano en la lujuria.

Todo comenzó en 1984. Eran los tiempos del VHS y el Beta, pero muy a su manera Criterion apostó por el Laserdisc y allí se quedó 14 años. Bicho raro, salió muy canónicamente al mercado con Ciudadano Kane y ya su segundo lanzamiento, King Kong, se transformaba en la primera película con pistas paralelas de audio para los comentarios. Fueron pioneros en esto, también en el uso sistemático de la pantalla con el ancho conforme a las intenciones de los realizadores, en las cajas con varios discos, de las versiones definitivas y de las ediciones especiales. Y en casi todo sentaron estándares para la industria.

Su misión, según se lee en criterion.com, pasa por ofrecer una “serie continua de importantes filmes, clásicos y contemporáneos”. Definiendo así las cosas, no sólo toman distancia de ilustres colegas del nicho “arte y ensayo”, como Kino Video y Flicker Alley. También juegan a las sorpresas y a la ambigüedad. Décadas atrás, por ejemplo, editaron sin arrugarse títulos como Los cazafantasmas y Armageddon. Y la antología de videoclips de los Beastie Boys, formidable y todo, fue una selección nada ortodoxa.

“Se le ven hasta los puntos del chaleco”, comentaba un crítico local a propósito de cómo el protagonista de Los 400 golpes puede renacer ante nuestros ojos en un Blu-ray. De modo lento y sostenido, Criterion está redefiniendo el modo de ver los clásicos gracias, ahora último, al señalado formato, como corroborará cualquiera que haya visto El gatopardo con sus nuevos ropajes digitales. Y sigue, al mismo tiempo, siendo el paraguas de oscuros y consagrados directores, de cinematografías escondidas y de géneros bastardos.

Finalmente, uno podría desear que de títulos recientes como Che se hicieran cargo otros y Criterion se quedara con los Renoir, los Fuller, los Rossellini o los Wes Anderson de este mundo. Pero lo que no dejará de hacer es estar atento: cuál será el próximo Criterion. Acaban de salir una copia de Senso, de Visconti, y otra de White material, de Claire Denis. Y ahora que la compañía compró derechos sobre el material de Chaplin, se anuncia en breve la aparición de El gran dictador. Siempre a la criteriosa manera de Criterion.

 
     
 
 
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