La vida del fugitivo: Al filo del vacío (1988)

En 1971 los combativos Arthur y Annie Pope (Judd Hirsch y Christine Lahti) hicieron volar un laboratorio donde se producía el napalm que mataba vietnamitas. Pero no sabían que en el lugar había un guardia, que quedó ciego tras la explosión.

Desde entonces son buscados por el FBI y viven clandestinos, de ciudad en ciudad. Los acompañan sin chistar sus dos hijos, el mayor de los cuales (River Phoenix) está para entrar a la universidad, pero difícilmente podrá hacerlo si cambia a cada rato de identidad, apariencia y domicilio.

Estrenada en 1988 por la división fílmica de la productora televisiva Lorimar, Al Filo del Vacío –estrenada en Chile como Lejos de la Ley, en 1994- podría verse como una “película para TV” (producción modesta, sin estrellas y con protagónicos sacados de las seriales). Pero, ojo, que en la tele no pasan cintas sobre revolucionarios underground.

Ambas cosas, en todo caso, le acomodan a Sidney Lumet, quien pasó años en sets televisivos y se ubica a la izquierda de la izquierda glamorosa y lacrimosa de Hollywood. No por nada, en la misma década contó la historia de los esposos Rosenberg (Daniel, 1983) y se metió al mundo de los publicistas políticos (Poder, 1986).

El director de Network y Serpico –receptor este año de uno de esos Oscar que dan a los veteranos para que no se mueran sin estatuilla- tomó un tema más bien marginal, esmerándose en hacerlo universal. Y cuando esto último le resulta, es para ponerse de pie.

Al Filo del Vacío tiene un trasfondo político, pero nada heroico. Sus protagónicos son fugitivos que no pueden usar sus verdaderos nombres frente a terceros. Por eso son un bloque, por eso cada uno se sacrifica por el grupo. El tema es que los hijos no pidieron subsistir así y ahora Danny (Phoenix) se pregunta si podrá vivir su propia vida.

Más allá de que por ahí aparezca un guerrillero de pacotilla, o de que ciertos parlamentos suenen fuera de lugar, la cinta consigue lo que pocas: construir un retablo de personajes que entrega al conjunto hondura y espesor emocional. De seguro operó ahí el legendario feeling de Lumet con sus actores, pero también está el prodigioso reparto.

Por de pronto figura River Phoenix (1970-1993), el intérprete más intuitivo e imprevisible de su generación, capaz de ser y parecer sensible, tocando el piano -de verdad- o interactuando con la rubia y extraña Martha Plimpton en un encuentro adolescente difícil de olvidar. Y Christine Lahti, que construye un personaje complejo y dolorido: una madre que por amor a su hijo enfrenta sin imposturas a su millonario padre (en una escena de aquéllas). Del DVD no hay mucho que decir: está en Full Screen y no trae bonos. Pero al menos deja ver decentemente una película valiosa. Con eso alcanza.


Running on Empty

Dirección: Sidney Lumet

Con: River Phoenix, Christine

Lahti, Martha Plimpton

DVD Zona 4. A la venta

($ 4.990) en Jumbo y para

arriendo en Blockbuster