El matrimonio, reconsiderado: Escenas de la vida conyugal (1973)

Estuvo en un cine santiaguino y no muchos la vieron. Pero si Saraband fue un acontecimiento de la cartelera 2005 se debió, ante todo, a la potente experiencia que supuso para quienes se aventuraron a contemplar el regreso de Ingmar Bergman, que dijo en 1982 que no volvería a las películas, pero que realizó este telefilme 21 años más tarde.

Y si la acotada conmoción de Saraband se multiplica varias veces, puede uno hacerse la idea del impacto que en su minuto produjo el filme del cual fue secuela: Escenas de la Vida Conyugal. Para su estreno, en 1973, el sueco gozaba aún de una segunda ola de popularidad, que en parte se mantenía por su capacidad de actuar como un espejo respecto de ciertas cuestiones de la vida contemporánea. En este caso, el matrimonio.

La película caló hondo –hasta el guión se convirtió en superventas- y tanto o más intensa fue la experiencia de los telespectadores que vieron la serie de seis capítulos (cinco horas en total). Y el que la marca Bergman sea hoy menos cotizada que entonces no le quita nada de notable a la edición que en 2004 lanzó la colección Criterion y que obra el milagro de traer el largometraje en un disco y la serie en otros dos. Una experiencia devastadora, por decir lo menos.

Bergman declaró a mediados de los ’80 -en entrevista incluida en la presente edición- que esta era una película sobre (y eventualmente para) “iletrados emocionales”: gente educada, con mundo, muy leída, pero incapaz de lidiar con los propios sentimientos o de abordar el compromiso con el otro y todo lo que implica.

Es lo que pasa con Johan y Marianne, encarnados por Erland Josephson y Liv Ullman (alter ego del cineasta y su pareja por largo tiempo, respectivamente). Ambos cumplen ya diez años casados, tienen dos hijas, no han tenido mayores peleas y proyectan la imagen de una pareja consolidada y medianamente feliz.

Pero esto se debe a una inercia sostenida por la esperanza de ella (del tipo “si no hay nada descompuesto, para qué arreglarlo”) y al cinismo de Johan, cuya solidez intelectual y adecuación social esconden una inmadurez afectiva y una búsqueda adolescente de la gratificación inmediata.

Sin decir agua va, Johan le cuenta a su esposa que está perdidamente enamorado de otra mujer y que no hay vuelta: se va con ella y punto. Huelga decirlo, pero en una película/serie de esta extensión, éste es un dato de una larga cadena de malentendidos, paradojas, actos violentos y otros de ternura. Todo coronado por el rostro desnudo de los protagonistas que Sven Nykvist fotografía como pocos han sabido hacerlo. Escrutinio inmisericorde de las cuitas maritales, este mix de cine y TV es una obra prodigiosa que finalmente llegó al DVD como se merecía. Y ojo con cierta edición local, que circula impunemente.


Ficha técnica

Escenas de la vida conyugal (1973)

Dirección: Ingmar Bergman

Con: Erland Josephson, Liv Ullman

Bonos: Con subtítulos sólo en inglés, la edición incluye entrevistas con el director y los protagonistas, un ensayo del crítico Philip Lopate y un comentario en video de su colega Peter Cowie, quien coteja la edición para cine con la original, para TV.