Dr. F.F. & Mr. Coppola: La Conversación (1974)

Cuando le ofrecieron que adaptara El Padrino, novela que varios directores habían rechazado, Francis Ford Coppola hizo una mueca de desagrado. El gurú del Nuevo Hollywood setentero estaba “muy metido con la Nueva Ola (francesa), con Fellini y, como todos los de mi edad, quería hacer ese tipo de películas”. Para Coppola lo que valía era escribir y rodar según estándares personales, despreciando a los mercachifles de la industria, pero en permanente negociación con ellos. Al final tomó el librito pulp que le ofrecían, lo convirtió en un hit y entonces estuvo en condiciones de hacer una película a su medida.

La cinta se llamó La Conversación y se produjo casi simultáneamente con El Padrino II. Ambas se disputaron el Oscar a Mejor Película. La segunda terminó arrasando, mientras la primera defraudó en taquilla, pero ganó en Cannes ’74. En su año de gloria, Coppola ganó prestigio, (mucha) plata y el reconocimiento a ambos lados del Atlántico. Con 35 años, era el rey.

Ahora que Coppola es un exitoso viñatero que se las pela en Rumania  para hacer una película independiente, El Padrino II sigue siendo considerada su mejor película y en digital se vende, se arrienda y se piratea. En tanto, la película “personal” del director no es habida en videoclubes ni en cunetas.¿Se echó a perder con los años? ¿Es una gema incomprendida? La cuidada edición digital aparecida en 2000 da luces sobre el punto.

Coppola cuenta, en el comentario de audio, que escribió el guión inspirado en Blow Up (1966), la película de Michelangelo Antonioni, cuya intriga policial era apenas una excusa para experimentar con las formas y retratar una época. Y la película, sin duda, le debe mucho al director de El Eclipse.

Desde el trabajado plano inicial, un  larguísimo  zoom que nos muestra un parque de San Francisco y, entre cientos de personas, a Harry Caul (Gene Hackman). Caul es un especialista en vigilancia electrónica que cobrará una buena suma por registrar la conversación de una pareja (Cindy Williams y Frederic Forrest), quienes se pasean por el señalado parque, precisamente para evitar ser vigilados.

Hombre de convicciones religiosas, solitario y callado, Harry hace bien su trabajo, pero le pesan en el alma las fatales consecuencias que tuvo uno de sus encargos. Ahora piensa que alguien puede morir nuevamente por  culpa de su prolijidad para develar secretos. Y ahí empieza su drama.

Se ha escrito que La Conversación ejemplifica el modo algo esquizoide en que el Nuevo Hollywood absorbió las estrategias narrativas del cine “de arte y ensayo”, manteniéndolas en el marco de los géneros clásicos. En efecto, tiene una elaborada –y a ratos exquisita- puesta en escena, su reformulación de la relación imagen-sonido destila frescura y audacia, sus planos largos convierten a los espacios físicos en sólidos personajes. Etcétera. Sin embargo, ofrece un enigma y su solución, se desarrolla en un tiempo más o menos homogéneo, sus personajes tienen motivaciones específicas y su afligido protagonista tiene menos que ver con los atormentados pusilánimes de Bergman que con los detectives malditos de la novela policial norteamericana.

Habitante de dos mundos, Coppola se despacha un híbrido tan inusual como atractivo. Es cierto que su héroe existencial se resiente de los subrayados argumentales y de la tácita obligación de explicarse en frases demasiado redondas, pero nadie dudaría que corre sangre por sus venas. Eso, sin mencionar lo fascinante que resulta contemplar los escarceos de Coppola en el tema de la modernidad vigilada, con Watergate como inquietante mar de fondo.


Ficha técnica

La Conversación (1974)

Dirección: Francis Ford Coppola

Con: Gene Hackman, John Cazale, Harrison Ford

B o n o s : Con subtítulos sólo en inglés, está presentada en widescreen (1.85:1), incluye un making of de época, un comentario de audio del director y otro del montajista de sonido Walter Murch