Casada con la mafia: Angela (2002)

Palermo, 1984. Angela Spina (Donatella Finocchiaro) circula por estrechas callejuelas de la capital siciliana. Lleva consigo una inocente caja de zapatos -lo que no debería extrañar considerando que es la esposa de Saro Parlagreco (Mario Pupella), el dueño de una zapatería-, pero sería cosa de indagar un poco para encontrar una bolsa con estupefacientes. Angela, para que quede claro, está casada con la mafia. Su marido –bastante mayor que ella- es un traficante de cocaína, el local comercial no es más que una conveniente fachada y la protagonista cumple con su parte llevando mercancía a los clientes y recolectando dinero.

El crítico de The Guardian anotó que esta debe ser la película menos violenta y más sentimental que haya hecho acerca de la mafia. Más allá de las afirmaciones retóricas, subyace una sensación de tristeza y abandono, reforzada por un estilo de docudrama y una banda sonora ad hoc. La película se mueve a un ritmo propio, el de la perplejidad y las contradicciones de su inescrutable protagonista.

En el contexto ya descrito irrumpe Masino (Andrea Di Stefano), tipo joven con ínfulas de galán. En el norte lo llamaban “El Tiburón”, por su hábito de írseles encima a las mujeres de los capos para los cuales trabajaba. Y aunque está al corriente, Saro lo acoge entre los suyos. Masino y Angela quedan demasiado cerca como para que las alertas no se enciendan.

Dirigida por Roberta Torre, milanesa afincada en Palermo, esta película basada en hechos reales no tuvo la menor chance de llegar a la cartelera local, pero acaba de aparecer en un DVD Zona 1 que la pone impensadamente cerca. Y si bien la edición digital no es nada del otro mundo -partiendo por la ausencia de bonos-, al menos permite acercarse a un producto asordinado, melancólico, irregular, pero siempre interesante.

Más allá de lo singular que resulta el que una cinta hecha en el epicentro mafioso no se vista con sangre -aunque la hay- ni repose en otros tópicos asociados a tan sabrosa herencia, sorprende la convicción minimalista que se entrega al esbozo de una historia. La de una mujer conflictuada y verdadera, cuya sola mirada ilumina más que cualquier efecto encandilatorio y justifica de sobra el darle una oportunidad a la cinta.

Es cierto, la película se entusiasma por momentos con ciertos trucos estilísticos y se pasa de revoluciones allí donde uno esperaría el reposo y la contemplación. Pero no es grave: para entonces ya nos ha regalado un cautivador mundo íntimo, lleno de planos cerrados y de diálogos que no llegaron a ser, porque el silencio resultó ser más poderoso.


Ficha

Angela (2002)
Dirección: Roberta Torre
Con: Donatella Finocchiaro, Andrea Di Stefano, Mario Pupella